27-01-2016

Ocurrió en Nigeria en 1967, y pocos años después sucedió también en Laos. Dos rincones del mundo que poco o nada tienen en común, pero a los que la magia y leyenda de Pelé unió de una manera muy singular. Fueron tan solo dos amistosos, pero en ambos casos el deseo de disfrutar de la visita de O´Rei  logró poner paz en aquellos lugares donde nada antes lo había conseguido. Así es, Pelé por medio de su fútbol consiguió que se decretase el alto el fuego durante 48 horas en Nigeria y Laos, donde dos cruentas guerras mantenían a la población en un sufrimiento que sólo él pudo aliviar. Tan solo duró la paz dos días, pero sin duda alguna fue una de sus mayores victorias.


En 1900 tuvo lugar una batalla entre las fuerzas armadas británicas y las sudafricanas. Dicho enfrentamiento se produjo en la cima de una colina donde murieron 3.000 reclutas de Liverpool, aquel lugar tenía como nombre Spion Kop. Más de 100 años después la grada de animación que recuerda a esos hombres sigue fiel a sus propias reglas: no se permiten banderas inglesas y por regla general se respeta al portero rival. Tan solo con una excepción, el portero del Everton Gordon West, quien tras enseñarles el culo y lanzarles besitos recibió como humillante regalo un bolso en pleno partido.


No le importó que fuese el máximo rival, no pensó ni en las consecuencias ni en lo que pudiese pensar una afición que le veneraba. Perfectamente le podía haber costado el cariño y la admiración de un club que, en lo que respecta a Boca no tolera compasión alguna. Sin embargo Enzo Francescoli había crecido admirando a Maradona y no estaba dispuesto a dejar en la cuneta a su ídolo. La prensa y el mundo entero criticaban sin tregua ni piedad la complicada vida del Pelusa fuera de los terrenos de juego. No vivía entonces Diego sus mejores días, por eso el Príncipe antes de comenzar el partido buscó la mirada de las cámaras y le abrazó. No se pronunció ante los medios, no trató de explicarse o justificarse, sincero y elegante Enzo Francescoli fue fiel a si mismo.


07-11-2015

Le hicieron sentarse, le miraron a los ojos y le dijeron: "Raúl o te vas o tus compañeros no cobran". Finalmente Raúl Tamudo no tuvo otra opción que aceptar la oferta del Glasgow Rangers. Pagaban una millonada a un Espanyol desesperado y a él le ofrecían un contrato espectacular, sin embargo en el aeropuerto rompió a llorar delante de todo el mundo. Simplemente no se quería ir, era feliz en su club de toda la vida y solo las circunstancias le hacían marcharse. Pero como solía suceder con el delantero perico, la jugada le salió bien una vez más. Un hematoma en la rodilla le impidió pasar el reconocimiento médico y fichar por el club escocés. "Tienes la rodilla reventada; o te operas o te retiras" le dijo el médico. Nada más volver a casa Raúl Tamudo marcó un gol en Copa del Rey, y al poco tiempo el doctor fue despedido.


Por un momento perdió el control, fue durante apenas un segundo, pero las consecuencias para David Beckham fueron todo un tormento, una losa de la que jamás se libró el resto de su carrera. El 30 de junio de 1998 Inglaterra y Argentina se enfrentaban en los octavos de final de la Copa del Mundo. Era la primera vez que volvían a verse las caras tras el Mundial de México y los recuerdos resurgían como heridas sin curar. Había sed de venganza, por la mano de Dios, por las Islas Maldivas y en realidad por cualquier cosa que viniese en mente. Por eso cuando Beckham se revolvió con Simeone y fue expulsado la estrella inglesa selló su sentencia. David barrió de un plumazo las ilusiones de todo un país, y la prensa le regaló uno de los titulares más humillantes de la historia: "Ten lions and one stupid boy" 


 A Javier Clemente le avalan 2 Ligas, 1 Copa del Rey y un subcampeonato de la UEFA. Sin embargo su estilo, sus métodos, eran cuanto menos particulares. Entrenando al Espanyol, subió un día a un defensa del filial para que entrenase con el primer equipo. Tras observar que ya en un par de jugadas el joven se había complicado más de lo estrictamente necesario decidió emprender medidas. Se acercó directamente a él y con una frase le resumió magistralmente el abc de su manual: "Mira chaval, ¿ves aquella portería de allí? Pues cada vez que tengas el balón chutas a puerta". Juego sencillo, práctico, competitivo desde luego. ¿Pero cuantos equipos que tratan de jugar así logran la mitad de lo que consiguió Clemente?


12-10-1995


Les había llevado a lo más alto,  por ello mismo la derrota resultaba más dolorosa que nunca. Procedente del filial, subió nada mas coger el cargo de entrenador a 10 jugadores de la cantera, y juntos hicieron al Newell´s campeón del Torneo Clausura de y finalista de la Copa Libertadores. No obstante, no todo fue siempre un cuento de hadas, pues antes en la fase de clasificación el equipo sufrió un tan contundente como humillante 0-6. La afición se había olvidado de lo que era perder, la victoria, antes anhelada y celebrada, era ahora a una asfixiante exigencia. Por ello alguien debía pagar aquel día por semejante vergüenza, siendo el elegido no otro que el entrenador rosarino. Enfurecidos, nada más terminar el partido un grupo de radicales se dirigió hasta su casa y comenzó a aporrear la puerta. ¿La respuesta? Granada en mano Marcelo Bielsa salió de su casa y amenazó con lanzarla sin atisbo de duda. "Podíamos esperar que saliese con una escopeta, pero nunca con una granada." Aquellos ultras entendieron ese día que su entrenador no era un cualquiera, entendieron que estaban tratando con el mismísimo Loco Bielsa.







Batistuta cedió, Ortega cedió, pero Fernando Redondo se negó en rotundo. Cuando Passarella fue nombrado entrenado de la Selección de Argentina, exigió que sus jugadores se cortasen el pelo y lo llevasen corto. "Me explicó sus ideas, su pensamiento, cómo está manejando la selección y no pudimos ponernos de acuerdo en cuanto a lo del pelo". El centrocampista entendió que hacerlo sería ir en contra de su personalidad y aceptó las consecuencias. No era un castigo cualquiera, suponía perderse el Mundial de Francia 98, pero Fernando no era de los que se dejan intimidar. Además, se trataba en el fondo de un comportamiento que no sorprendió del todo a sus compañeros. El argentino ya había renunciado en 1990 a jugar el Mundial para así no despistarse con sus estudios universitarios. Así era Fernando Redondo, tan impredecible en el campo como fuera de él.


07-09-2015

Año 1989, Estadio Santiago Bernabéu, en pleno partido Míchel Gónzalez abandona súbitamente el terreno de juego. No se trata de una sustitución, tampoco se trata de molestias físicas. El jugador, harto de su situación, decide por sí mismo que su participación ha terminado al verse silbado por su afición. Con la cabeza alta y el orgullo herido el número 8 da por terminado su partido"El público del Madrid dice que hay que querer la camiseta, y resulta que los que más la queremos, los que hemos salido de la cantera, nos sentimos peor tratados que otros." 

El madrileño jamás se sintió suficientemente querido, se consideraba infravalorado e injustamente perseguido. Muchos dicen que nunca supo vivir a la sombra del Buitre, pero quizás Míchel era diferente, quizás fue un rebelde sin causa.


 "Lo siento Paulo pero no puedes fichar por el Atlético de Madrid." El servicio militar obligatorio estuvo a un paso de truncar el traspaso de la estrella portuguesa al club del Manzanares. Una y otra vez le exigían que se quedase, que cediese, que diese ejemplo al resto y cumpliese con la "mili". Sin embargo el futbolista jamás llegó a contemplarlo:"Ni hablar, yo voy a dar ejemplo pero triunfando aquí". Futre vivió días muy complicados hasta que finalmente sus llantos y suplicas lograron convencer a Mario Soares (presidente de la República de Portugal). A partir de ese momento el número 10, eternamente agradecido, se encerraba en el baño antes de cada partido y gritaba: "¡Por mí, por Portugal y por Mario Soares!".


Se trataba tan solo de un breve telegrama, con únicamente dos palabras en él escritas, que a pesar de escuetas no dejaban de ser contundentes,  Su autor, Mussolini, y su mensaje, "Vincere o morire", terminaron de convencer a los italianos de que se trataba del partido de sus vidas. Aquella final del Mundial de 1938 disputada por Italia y Hungría decidía para siempre el destino de once personas, y por una vez, el fútbol fue justo. Sin duda alguna aquello consoló al portero húngaro tras ser derrotado 4-2. Preguntado por su papel en el partido contestó orgulloso: "Perdí una final, encajé 4 goles, pero salvé la vida de once hombres. Lo prefiero así".


15-04-2015

Orgulloso, sediento de venganza, Dunga se llenó de aire los pulmones y lanzó un grito conforme levantaba la Copa del Mundo: "¡Esta va por ustedes manga de traidores hijos de puta!".

Capitaneada por el número ocho, Brasil se proclamó campeona del mundo en 1994. El agresivo centrocampista nunca había sido visto con buenos ojos por la prensa brasileña. Era lo opuesto al prototipo de futbolista que se veneraba en el país del fútbol. Sin embargo, tras 24 años de sequía Brasil volvía a coronarse campeona del mundo. Con un estilo nuevo y lejos de agradable, sin su alegría y vistosidad características , pero al fin y al cabo, aquel criticado capitán había cumplido.


Marcello Lippi creció con un padre que tenía muy claras las ideas. El equipo a respetar era el Torino, la Juventus representaba todo aquello que despreciaba. Sin embargo, mucho tiempo después, el destino hizo que Lippi recibiese una llamada ofreciéndole convertirse en entrenador "bianconnero". Por ello, recordando las enseñanzas de su progenitor, antes de aceptar el cargo se dirigió a su tumba  y le dijo: "Se que a ti este equipo no te gustaba porque decías que era símbolo del poder. Pero ahora te va a gustar". El resto es historia, y todo lo que allí ganó, prueba que Marcello Lippi no fue un técnico cualquiera.



En 1945, durante un encuentro disputado entre Brasil y Argentina, el brasileño Ademir de Menezes le rompió una pierna a su contrincante José Batagliero. Al año siguiente, durante la Copa de América, las dos selecciones volvieron a enfrentarse. ¿El resultado? Al argentino Salomón también le rompieron una pierna, no salió ningún jugador libre de contusiones, hubo dos expulsiones y el partido se alargó desde las 15:00 hasta las 22:00. La rivalidad entonces existente superaba los límites permisibles, era evidente que ambos países no debían volver a enfrentarse en un tiempo. Brasil y Argentina estuvieron desde el 10 de febrero de 1946 hasta el 5 de febrero 1956 sin disputar ningún encuentro. En ese periodo de 10 años, para evitar coincidir, alternaron su participación en la Copa de América. Lo hicieron con la mejor de las intenciones, pensando que calmaría definitivamente las aguas. Y si bien desde entonces no se han producido agresiones físicas que destaquen; en la Copa del Mundo de 1990 los masajistas argentinos dieron agua envenenada a Branco, lateral brasileño. Otro ataque más, otra agresión que vengar, porque así se entienden Brasil y Argentina, a base de ojo por ojo y diente por diente.


15-03-2015

 

 

Mamés fue torturado con la mayor de las crueldades y a pesar de ello jamás sucumbió. Era cristiano, nada de lo que le hiciesen podría cambiar aquello, ni las amenazas ni el castigo físico. Tras un tiempo bajo las autoridades locales decidieron, faltos ya de ideas, enviarle ante el emperador, el cuál decidió que su destino era ser devorado por los leones del circo. Cuenta la leyenda que Mamés, rodeado por las bestias y a punto de morir, logró amansarlas y someterlas a su voluntad. Aún así falleció el pobre mártir, un tridente clavado en su pecho se encargó de hacer el trabajo al que los leones se negaron. Sin embargo su nombre no ha pasado al olvido, fue santificado por la Iglesia y es venerado en Bilbao. Allí  su estadio fue nombrado en honor a una ermita dedicada al santo, y sus jugadores son leones, los leones de San Mamés.


Ocurrió una tarde de marzo de 1966; apenas faltaban 4 meses para que comenzase la Copa del Mundo cuando sin previo aviso llegó la noticia de que el trofeo Jules Rimet había desaparecido. Fueron 7 días, una larga semana, el tiempo que costó recuperarla. David Corbett estaba dando un paseo con su perro Pickles cuando este se detuvo a husmear. Trató de proseguir con su camino pero el animal no cedía, allí estaba el trofeo envuelto en periódicos. Gracias a Pickles Inglaterra pasó de vivir una humillación a coronarse campeona del mundo. Como agradecimiento el perro fue invitado al banquete de celebración del equipo nacional. ¿Su cena? Lamer los platos aquella noche servidos.



A causa de un bombardeo en Madrid durante la Guerra Civil Alejandro Finisterre fue herido. Estando en el hospital, vio apenado la cantidad de niños que había quedado mutilados. Muchos de ellos jamás podrían disfrutar de un partido de fútbol, quedarían castigados a mirar, ignorados por sus compañeros, soñando imposibles. Fue por ello que decidió crear el futbolín, un juego disponible para todos. Sin embargo, de camino a su exilio en Francia una tormenta le hizo perder tristemente los papeles de su patente. Un gran invento que tuvo una triste recompensa.


01-03-2015 

Corría el 14 de abril de 1931 cuando se proclamó en España la segunda República. La noticia, como no podía ser de otra manera, se extendió por todo el mundo y llegó hasta la Rusia de Stalin. Cuenta la leyenda que se produjo entonces la siguiente conversación:

-"Señor, han proclamado la República en España".

-"¿A quién han puesto al frente?"

- "A un hombre llamado Alcalá-Zamora".

-"¡Ah, al portero de fútbol!"

Así de popular fue la figura del mítico portero del Real Madrid. Su fama se extendió por todas partes y su nombre pronunciado con admiración. La primera gran estrella que hubo en el fútbol español, un jugador que para Stalin bien pudo ser presidente.

 


-"Don Santiago me encarga que le diga que hemos fichado a Puskas"- informó el gerente del Real Madrid.

-"¿Ah sí? ¿Y qué hacemos con su barriga?"- respondió Carniglia, el por entonces entrenador del club.

-"La barriga se la quita usted, ese es su trabajo".

31 años, 12 kilos de más y 1 año y medio sin jugar. Había razones suficientes para desconfiar del húngaro. Sin embargo, pronto dejó claro que era inigualable, con sobrepeso o sin él. Su llegada al Real Madrid sirvió para afianzar la hegemonía blanca en Europa, sus 236 goles en 261 partidos sirvieron para callar a todos aquellos que le dieron por acabado.


Llantos, miedo, tristeza, oscuridad, ese fue seguramente el recibimiento que tuvo Bobby Moore cuando su madre dio a luz. Nació en las profundidades de los túneles del metro londinense, en plena segunda Guerra Mundial. Sin embargo 25 años después, aquel bebé nacido en el peor de los momentos levantó la Copa del Mundo. El destino se encargó de darle un duro comienzo a su vida para que su leyenda fuese luego aún mayor. A los 51 años tristemente falleció, y el llanto, el miedo, la tristeza y la oscuridad fueron de nuevo sus acompañantes. Todo un país quedó conmocionado, se iba una leyenda, pero sobretodo se marchaba el referente de todo buen deportista.


20-02-2015

 

 

No fue solo una entrada, no fue solo una lesión. Cuando Goicoetxea cometió aquella falta sobre Maradona estaba dando comienzo a una pesadilla que mancharía para siempre el nombre del argentino. Estar apartado de los terrenos de juego, sin nada que hacer, lejos de los suyos, todo aquello supuso la entrada de Diego en el mundo de las drogas. En el momento en que las vidas de Maradona y Goicoetxea se cruzaron, la estrella que comenzaba a asombrar al mundo perdía su rumbo irremediablemente. 


"A mi Juanito me pidió perdón casi en el momento" Ocurrió durante una eliminatoria de Copa de Europa, el malagueño perdió los papeles y arremetió duramente contra Lothar Matthäus. A partir de entonces Juanito siempre ha sido aquel jugador que trató de pisar la cabeza a un adversario. Esa es la historia que va pasando de generación en generación. Para muchos en eso quedó su memoria, jamás miraron más allá. Sin embargo el madridista se encargó de pedir perdón, de enmendar en la medida de lo posible su error. Como muestra de su arrepentimiento le entregó como regalo un capote y una espada, gesto de su respeto, símbolo de su admiración. Siempre vendió más portadas tu lado oscuro Juanito, ese que tú mismo maldecías avergonzado mientras la prensa se frotaba las manos.


Garrincha es un tipo de pájaro, uno que destaca sobre el resto por su rapidez y su fealdad. Manuel Francisco dos Santos tenía los pies girados 80 grados hacia adentro, su pierna derecha era 6 cm más corta que la izquierda, tenía la columna vertebral torcida y fue víctima además de poliomielitis. No era un chico con buena planta precisamente, por ello sus hermanos le castigaron cruelmente con el mote de aquel animal. Sin embargo, Garrincha logró hacer de sus defectos sus virtudes. La anomalía de sus piernas le sirvió como distracción ante sus rivales, convirtiéndolo en un jugador imparable. Ganó dos mundiales, pero más importante, calló a todos aquellos que no pensaron que llegaría a ser nada más que un pobre enfermo retrasado.


13-02-2015





Antes de que la rivalidad por excelencia en Sudamérica, quizás siquiera en todo el mundo, fuese la existente entre Argentina-Brasil hubo un enfrentamiento mayor. Corría el año 1928 y de nuevo era partícipe Argentina, pero en esos tiempos estaba enzarzada con Uruguay. En los Juegos Olímpicos de 1928 habían perdido la final ante los charrúas y la tensión entre ambos era insostenible. Por aquel entonces, con la Copa del Mundo todavía sin nacer, los JJOO eran la más importante de las competiciones internacionales. Dolió la derrota en todo el país, por mucho que pronto se vengasen en un amistoso. En ese mismo partido intrascendente Cesáreo Onzari anotó un gol desde el lanzamiento de córner. Su nombre estaba escrito antes incluso de que el balón tocase la red, no había ninguna alternativa posible. Ese gol, y todos aquellos que le sucediesen, debían tener el nombre de "gol olímpico".


-"Abre, soy el míster".

-"¿A éstas horas?".

-"¿Te acuerdas de la humillación a Pizo Gómez?"- Años antes, varios jugadores del Real Madrid se mofaron de Pizo diciéndole que era su ídolo y pidiéndole autógrafos en un semáforo.

-"Claro".

-"Pues hoy ha llegado el día de vengarle. ¡Mírame a los ojos, no me puedes fallar, ni a mí, ni a tus compañeros! Desde hoy usted va a ser el ídolo de Míchel, Hierro, Gordillo y compañía para toda la vida".

Al día siguiente Paulo Futre cumplió su promesa; marcó el 2-0 que proclamaba campeón de la Copa del Rey al Atlético de Madrid. El gol fue en el minuto 28, sin embargo se había gestado mucho antes, a las dos de la mañana, cuando Luis Aragonés fue a visitarle a su cuarto. 


Hubo un momento en la historia del fútbol en el que nada sucedió tal y como estaba escrito en el guión. Maracaná, año 1950, Uruguay jamás debió salir Campeona del Mundo de allí. Oficialmente no había nada previsto en caso de que aquello sucediese, sencillamente porque ni iba, ni podía ocurrir. "O Brasil a de ganhar". No era un eslogan, era una realidad, una obligación. Pero contra toda lógica, aquel no fue el resultado del Mundial. El dolor y la tristeza se extendieron por todo el país sí, pero pronto se pasó a la ira, a la cólera. Semejante deshonra no podía quedar impune, los culpables tenían nombre y apellidos, debían pagar por sus errores. Flavio Costa, el entrenador, se asustó. No se atrevió a salir del estadio hasta pasados dos días y cuando lo hizo, atemorizado, iba disfrazado de mujer de la limpieza.


06-02-2015 


Paolo Maldini había puesto fecha de caducidad a su carrera como futbolista. En un principio, la temporada 2006-2007 estaba destinada a marcar el inicio de una nueva época en Milan. Sin embargo cuando "Il Capitano"  se enteró de que el Boca Juniors se había proclamado campeón de la Libertadores algo cambió en su interior. Volvió atrás en el tiempo, se remontó a diciembre de 2003, cuando una derrota ante el club de Buenos Aires le impidió proclamarse campeón del mundo. Y de repente toda la ilusión del niño que un día había sido regresó, el recuerdo de aquellos compañeros que había dejado atrás, sus antiguos sueños de grandeza. Entendió entonces que todavía no estaba satisfecho, que quería más, que necesitaba más. Si Paolo Maldini alargó su carrera no fue por su amor al Milan, eso siempre estuvo presente, jamás cambió un ápice, tan solo el instinto más básico del hombre logró retenerle en el campo un poco más. La sed de venganza.


A finales de los años 80 tanto Italia, como Europa, quedaron asombradas ante el poderío del Milan de los tres holandeses. Sin embargo, como ocurre con todo lo que triunfa en esta vida, de la admiración pronto se pasó a la imitación. En 1989 el Inter de Milán formó su propio trío integrado por: Lothar Matthäus, Andreas Brehme y Jürgen Klinsmann. Tres alemanes para eclipsar a los tres holandeses. En cierta manera consiguieron lograr su objetivo ganando la liga ese año. No obstante, nadie recuerda su paso por Europa, en el viejo continente tan solo un trío de Milan pasó a la historia. He ahí la diferencia entre ser y parecer ser.


 

Antes de convertirse en su entrenador, antes siquiera de que se plantease la más mínima oportunidad de que algo así sucediese, Bob Paisley se dedicó en cuerpo y alma al Liverpool. Lejos de cualquier aspiración de grandeza o reconocimiento, el ayudante de Bill Shankly se entregó al cuidado de sus jugadores. Desde  fuera podía parecer que no era más que eso, el ayudante de un genio, y sin embargo logró ganarse el respeto y la admiración de un grupo de jugadores únicos. Por eso, cuando se le encargó la tarea de sustituir al entrenador tenía gran parte del trabajo hecho. Sabedores de la reticencia inicial de Paisley en aceptar el trabajo, conscientes de su más que posible inseguridad, los pesos pesados pactaron apoyar plenamente a su nuevo líder. Juntos terminaron formando un equipo imparable, que reinó en Europa sin nadie que le hiciese sombra. El aprendiz superó al maestro, Bob Paisley logró superar a Bill Shankly, aquello que parecía imposible él lo hizo posible


30-01-2015

Estuvo casi hecho, a un paso de completarse; si el transcurso de los acontecimientos hubiese seguido su curso natural todo habría sido distinto en la historia del fútbol. Sin embargo Johan Cruyff estaba lejos de ser alguien normal. Corría el año 1974 cuando se enteró de que el Ayax estaba negociando a su espalda su traspaso al Real Madrid. Muchos jugadores se hubiesen quejado por el secretismo sí, pero solo él se rebelaría hasta acabar en el peor enemigo. Estaba destinado a jugar en el Real Madrid y decidió jugar en el Barcelona, pudo retirarse en el Ayax y optó por hacerlo en el Feyenoord. Incomprensible, indomable, inigualable, eso y mucho más: Johan Cruyff.




Ocurrió antes de proclamarse campeón del Mundo y de Europa, antes también de acabar con el reinado del todopoderoso Ayax de Cruyff. Hubo un tiempo en que Beckenbauer se vio obligado a conocer el amargo sabor de la derrota, a mirar desde abajo a sus rivales, a tener que arrastrase por el barro. No obstante, todo aquello solo hizo que su leyenda fuese luego mayor. En las semifinales del Mundial de México de 1970, contra Italia, Alemania ya había utilizado los dos cambios por entonces  disponibles. Durante un lance del partido Franz Beckenbauer se fracturó la clavícula y por no dejar al equipo con 10 siguió en el campo. Se negó a dejar de jugar, puso su salud en segundo lugar, demostró el líder que era y sería. Alemania salió derrotada en la prórroga, perdió el denominado "Partido del Siglo", tuvo que conformarse con el tercer puesto, pero jamás nadie les pudo decir que no se dejaron la vida por vencer.


Los mejores años de Gianni Rivera habían pasado. No solo él lo notaba, también el presidente del Milan se había dado cuenta de que "Il Bambino d´Oro" se hacía mayor. Así lo hizo saber en 1975, cuando propuso su intercambio por Sala al Torino. Sin embargo, la respuesta de Orfeo Pianelli, máximo dirigente del equipo turinés, fue clara: "no tengo vocación de anticuario". Palabras hirientes para la leyenda rossonera, otro golpe más en el ocaso de su carrera. A pesar de ello Gianni declaró que lo entendía porque según él: "para ser anticuario se necesitan conocimiento, sensibilidad y buen gusto, y Pianelli carece de todo ello". Siempre por encima del resto, siempre con la última palabra, siempre santo y seña del Milan.


25-01-2015

En las Navidades de 1910 Juan Elorduy, jugador del Athletic de Bilbao, se fue de vacaciones a Londres. El club, que por aquel entonces vestía de azul y blanco, decidió encargarle la compra de camisetas del Balckburn Rovers. Eran de un diseño similar y las de Inglaterra eran célebres por su gran calidad. Sin embargo,  fue el jugador posponiendo la tarea y cuando se puso a ello ya era tarde, no encontraba la cantidad necesaria. Desesperado siguió buscando en Southampton, de donde salía su barco, pero únicamente veía equipaciones rojiblancas. Decidió entonces comprar aquellas, sin saber si gustarían a sus compañeros. A su vuelta a casa el equipo quedó impresionado y pronto sustituyeron a las anteriores. Así, fruto de un despiste, de una simple casualidad, el rojo y el blanco quedaron grabados en la historia de uno de los mayores clubes de España.


Que se vuelvan a casa, eso pidió la prensa italiana justo antes de comenzar el Mundial de 1982. Tras ganar malamente un amistoso contra el Sporting de Lisboa las críticas desde dentro fueron devastadoras. No había fe en el equipo, se cuestionaba la capacidad del entrenador, se criticaba la propia lista de convocados. "Pero que vergüenza Italia", eso y más dedicaron a un equipo que por poco cayó en la primera fase. No obstante Italia sí creyó en si misma, se levantó cuando nadie lo esperaba, cerró filas entorno al hombre que siempre confió en ellos. Enzo Bearzot, aquel técnico incapaz, se impuso sobre Argentina, Brasil y Alemania. Gracias a él Italia volvió a casa; y con ellos volvió la Copa del Mundo.


-"Siento haberte traído tan temprano Alan pero te necesitamos para entrenar al equipo del cielo" dijo San Pedro.

-"¿Quién juega aquí?" preguntó el mítico entrenador inglés.

-"Bobby Moore, Billy Bremner y Le Tissier entre otros"

-"Espera San Pedro, un momento, Matthew Le Tissier no está muerto"

-"No, ese es Dios, es que le gusta hacerse llamar así"

Eso cuenta la leyenda en Southampton. Ni Chelsea, ni Tottenham, ni Liverpool; nada logró apartar de los saints a Matthew Le Tissier. O mejor dicho, Le God.


16-01-2015   

Eran días complicados para el Real Madrid. Recién eliminado de la Copa de Europa, los directivos blancos trataban de reducir una  sanción a Juanito que le impediría jugar la competición durante dos años. El malagueño, fuera de sí, había zarandeado al linier por no señalar fuera de juego en el gol que suponía su condena. No obstante, días después el madridista logró lo que parecía imposible, complicar aún más el recurso. Preguntado por su castigo, ni corto ni perezoso afirmó: "Es injusto e improcedente. No le pegué, sólo le llamé hijoputa, y eso es costumbre en España, todos se lo decimos a los árbitros". Siempre sincero Juanito, para lo bueno y para lo malo.






Quizás fue una orden expresa del entrenador, quizás fue una simple consecuencia por ser el mejor. La realidad es que en el Mundial de Inglaterra de 1966 Pelé fue víctima de una de las persecuciones más vergonzosas vistas hasta la fecha. Con clara benevolencia arbitral, los jugadores de Portugal se dedicaron a golpearle sin ningún tipo de reparo. El comportamiento antideportivo alcanzó tal magnitud que, llegado un momento, el propio Eusebio estalló. Avergonzado por lo que estaba viendo, asqueado con la actitud de su equipo, se dirigió a sus compañeros y les ordenó que parasen la violencia. Era tarde sin embargo, Pelé acabó lesionado y Brasil cayó derrotada 3-1. Eusebio metió dos goles aquella tarde y fue el protagonista del partido; dio una lección de liderazgo sí, pero sobretodo de deportividad y humanidad.


 

 

"El Ángel Rubio", así se hacía llamar a Schuster en España aunque de eso tuviese poco el alemán, al menos en cuanto a fútbol se refiere. Jamás encontró hogar alguno, no supo enamorarse de ningún escudo, eso no iba con él. Y es que Schuster nunca fue del Barcelona, ni del Real Madrid, ni del Atlético, probablemente ni siquiera fuese del Augsburgo, equipo en el que se crió. Bernd Schuster tan solo amó a Bernd Schuster y el resto, si alguna vez pensó en ello, iba después.


09-01-2015



Hubo un tiempo en que Boca Juniors no vestía de azul y amarillo. Su equipación, no obstante, coincidía con la de otro equipo de la ciudad y fruto de su rivalidad decidieron  apostarse quién la mantendría y quien la perdería. Boca perdió y con ello se vio obligada a renunciar a sus colores y por ende a parte de la identidad que hasta entonces le había acompañado. Brichetto, el presidente, trabajaba en esos tiempos en el puerto y demostrando que no había aprendido nada apostó esta vez con su hijo los colores del nuevo Boca Juniors. Decidieron que los tomarían a partir de la bandera del primer barco que atisbasen. Dictó la historia que llegase primero un carguero sueco, y con él los colores azul y amarillo, y con él una historia única escrita por leyendas. Leyendas como Martín Palermo y Roman Riquelme.



"Cuando no tengo nada que hacer miro debajo de la clasificación para ver como va el Everton." "Esta ciudad tiene dos grandes equipos: el Liverpool y los reservas del Liverpool." No era cariño precisamente lo que Everton y Bill Shankly se profesaban mutuamente. Sin embargo, uno de los días más tristes en la historia del Liverpool FC, el día en que el féretro de su ídolo era paseado por la ciudad, los jugadores del Everton pararon el entrenamiento y salieron a aplaudir su paso.




El fútbol ha sufrido grandes tragedias a lo largo de su historia, pero quizás nunca vivió drama semejante al de la Tragedia de Superga. Ha habido más equipos que sufriesen accidentes aéreos, sin embargo aquel equipo que cayó de los cielos era "il grande Torino". Ganador de las últimas 5 ligas, integrado por 10 de los 11 jugadores titulares de la selección italiana y capitaneado por el inigualable Valentino Mazzola. Tristemente no hubo supervivientes, fallecieron los 31 viajeros, y la carrera del genial delantero dejó un legado de 6 ligas, 2 copas y un hijo que continuaría su leyenda. Sandro Mazzola, criado por un jugador del Inter, se convirtió en futbolista profesional y llevó el recuerdo de su padre a lo más alto. En 1964 y en 1965, de la mano de Helenio Herrera, el apellido de Mazzola tocó la gloria europea y de nuevo se elevó por los cielos.


14-12-2014

 

 Sin duda alguna Argentina es uno de los países futbolísticos por excelencia además de cuna de grandes jugadores. No obstante en tan solo dos ocasiones ha logrado proclamarse campeona del mundo. Dos fechas, 1978 y 1986, ligadas para la eternidad a dos nombres, Mario Alberto Kempes y Diego Armando Maradona. El Matador lideró a la albiceleste con sus goles como tiempo después lo hizo El Pelusa. Puede que no sea tan querido como Maradona, pero Kempes desde luego no hizo menos por su país.



"Play for the name on the front of the T-shirt and they will remember the name on the back". Son palabras de toda una leyenda gunner que durante 22 años defendió sin descanso el escudo que había crecido amando. A lo largo de todo ese tiempo tuvo serios problemas con el alcohol, con las peleas nocturnas y con la selección nacional. Sin embargo jamás dejó de ser un ídolo en Highbury ni el más importante de los defensas de George Graham y posteriormente Arsène Wenger.  Ahora su estatua guarda la entrada del Emirates; Tony  Adams puedes estar tranquilo, tu nombre será recordado.


Juventus, AC Milán, Inter de Milán y Brescia. Brescia, Inter de Milán, AC Milán y Juventus. Con pequeñas omisiones  las carreras de Roberto Baggio y Andrea Pirlo han seguido un orden inverso. Cuando iba acabando la leyenda de uno comenzaba el reinado del otro, cuando una estrella se preparaba para su extinción podía empezar a vislumbrarse el nacimiento de otra. Todo parecía indicar que no estaban destinados a encontrarse y sin embargo una cesión invernal alteró el orden de los acontecimientos. Porque hubo un momento en una pequeña región llamada Brescia en que  pasado y futuro se fundieron de una manera difícilmente repetible.


7-12-2014

Porque para cualquier madre el fútbol son solo 22 hombres corriendo detrás de un balón. Porque para Shankly el fútbol es mucho más que una cuestión de vida o muerte. Porque para Gary Lineker es un deporte de once contra once donde siempre gana Alemania. Porque el fútbol es muchas cosas pero en ningún caso es una razón para el asesinato y la discriminación. Por mucho que pese a quienes están empeñados en convertir el deporte de los deportes en su circo particular.


Ocurre en ocasiones que la recompensa al esfuerzo y trabajo de mucho tiempo termina por decidirse en una sola acción, en un último segundo. En la tarde del 14 de mayo de 1994 el Deportivo de la Coruña estuvo a un paso de dar una de las mayores sorpresas vistas en el fútbol español. En el minuto 90 del Deportivo-Valencia se produjo un penalti que en caso de ser anotado convertía en campeón de liga al equipo coruñés. España entera buscó a Bebeto y sin embargo la estrella del equipo se escondió. No obstante sí hubo alguien con el valor que requería la ocasión. Djukic dio un paso al frente, asumió la responsabilidad, el serbio atenazado por los nervios se atrevió a lanzarlo pero falló. El gol que valía una liga jamás llegó, ese gol estaba maldito, maldito desde el momento en que el miedo marcó el curso de los acontecimientos.


El nombre de Clarence Seedorf está ligado de manera inevitable a la historia de la Champions League. El jugador holandés había alcanzado la gloria con el Ayax y el Real Madrid cuando en 1999 decidió abandonar el equipo de la Castellana rumbo al Inter de Milán. Sin embargo fue caprichoso el destino; pues si bien se convirtió en una leyenda en la ciudad de la moda lo hizo vistiendo los colores del peor de los enemigos: el AC Milan. Diez años vistió la camiseta rossoneri frente a los tres que pasó en el Giuseppe Meazza, 2 Champions conquistó para unos mientras que nada aportó a las vitrinas del equipo vecino. El tiempo ha pasado y la herida se ha cerrado, pero es evidente quienes le idolatran y quienes todavía pronuncian su nombre con el mayor de los desprecios.


28-10-2014

Hay experiencias que dejan huella, que por mucho que uno trate de dejarlas atrás nos persiguen a lo largo de toda nuestra vida. En la final de Champions de 1999 el Bayern  salió derrotado en el último instante, un año después el Valencia sufría un destino similar. El fútbol no obstante, ofrece en ocasiones una segunda oportunidad; así ocurrió en San Siro, donde tuvo lugar el enfrentamiento entre ambos en una nueva final. Valencia y Bayern, Oliver Khan y Santiago Cañizares, victoria o derrota . El destino tiende a ser caprichoso e hizo de los dos porteros los indiscutibles protagonistas del partido. Tras una agónica tanda de penaltis el equipo bávaro tocó la gloria hundiendo con ello al portero rival. Sin embargo Kahn había sentido en sus carnes el dolor de la derrota, y por una vez, el mundo pudo ver la parte más humana de El Titán.


 

 

<<¿Diego fue mano el primer gol? >>. <<El gol fue un poco con la cabeza y un poco con la mano de Dios>>. Una respuesta a la altura del posiblemente mejor jugador de todos los tiempos, una frase que da nombre al gol de todos los goles. Simplemente la Mano de Dios, sencillamente Diego Armando Maradona.


 

Hay futbolistas que nacen para jugar juntos, que sus trayectorias no se entienden por separado, que ven grabados sus nombres uno al lado del otro en los anales de la historia. Ese fue sin duda el caso de Marco van Basten, Ruud Gullit y Frank Rikjaard. Ellos tres formaron bajo la tutela de Arrigo Sacchi una de las sociedades más características y destacables que ha dado el fútbol. Aquel Milan de finales de los 80 fue un equipo con letras mayúsculas, un equipo que marcó un antes y un después en el deporte rey. A los mandos de la squadra rossoneri estaban tres holandeses sí, pero sobretodo tres genios.


23-10-2014


 

 

 

Quizás la historia fue injusta con Rivelino, pilar esencial en la selección brasileña de 1970, ídolo en el Corinthians y Fluminese, tuvo la "mala suerte" de coincidir con Pelé. Nunca sabremos con que ojos miraríamos ahora al genial zurdo si no hubiese jugado en los tiempos del mejor jugador de la historia de Brasil. No obstante, Roberto Rivelino supo apañárselas para ganarse su hueco en la historia; pues suyo y siempre suyo será el honor de haber creado la elástica.


 En ocasiones las decisiones que tomamos en determinados momentos acaban por tener una trascendental repercusión. Días antes de la final de Champions de 1998 "Pedja" Mijatovíc sufrió un pinchazo en el gemelo del que en condiciones normales le llevaría más de una semana recuperarse. El montenegrino amenazó de muerte al fisioterapeuta para que no dijese nada. Mijatovíc no había anotado en ningún partido del torneo y sin embargo decidió arriesgar y jugar, el número 8 terminó por marcar y pasó a la historia como el hombre de la séptima.


 

 

 

En 1996 se produjo el traspaso de Iván Zamorano al Inter de Milán. El mítico cabeceador venía de vestir el nueve en el Real Madrid y su deseo era seguir alargando la tradición. Sin embargo, por aquel entonces dicho número tenía nombre y apellidos:  Ronaldo Nazário. No obstante el chileno demostró una vez más que era un hombre con recursos tanto dentro como fuera del campo, el resultado: la camiseta más vendida de la historia de la serie A.


15-11-2014



El 2 de octubre de 1999 Carles Puyol debutaba en el estadio José Zorrilla a la temprana edad de 21 años. Otros lo habían logrado más jóvenes, de otros se había hablado más; por ello pocos podían imaginar que en ese momento nacía una leyenda. Nada se puede decir de este hombre que no se haya dicho ya, tan solo nos queda añorar los tiempos en los que el fútbol nos brindó el regalo de verle jugar.


 

 

 

 

Año 1995, Roberto Carlos aterriza en Milán de la mano de Javier Zanetti. Un zurdo y un diestro que llegaban con el objetivo de relanzar a un Inter hundido que recibe también a su nuevo entrenador: Roy Hodgson. Si todo comenzó de manera muy prometedora la relación pronto se torció hasta el punto de suponer la marcha del brasileño al año siguiente. El resto es historia: Javier Zanetti se convirtió en una leyenda para los neroazurris y Roberto Carlos en un mito del Real Madrid. Entre los dos suman 4 Champions, quién sabe qué hubiesen logrado jugando juntos.


 

 

 

Medio año duró la aventura de Thierry Henry en Italia en 1999. Tras proclamarse subcampeón de Europa, la Juventus se lanzó a su contratación pagando por él 17 millones de euros. No logró, no obstante, brillar tanto como se esperaba de él y figuras como Zidane, del Piero o Inzaghi pronto le eclipsaron. Sin embargo hubo alguien que sí mantuvo la fe en Henry: Arsène Wenger, el hombre que le hizo debutar en Mónaco le abrió más tarde las puertas del Arsenal. Tan solo 6 años después  ya era el máximo goleador de la historia gunner.